miércoles, 15 de enero de 2020

Nuevo Akelarre Literario nº 52: Cartas



Un paquete de cartas antiguas, atadas con un cordel, es la inspiración para los cuatro cuentos que traemos este mes. 

Misivas que dan origen a historias que nos llegan de un pasado a veces alegre, otras circunspecto y en ocasiones hasta mágico, que desvelan secretos que solo pudieron guardarse en el papel escrito, en el fondo de un cajón, olvidado en una estafeta de correos o en cualquier escondrijo en que lo dejaron sus autores. 




Pinchad en el link, leed y disfrutad.


domingo, 12 de enero de 2020

Amantes de mis cuentos: Berto en La Habana




No perdió tiempo. Unos instantes antes de expirar siguió las instrucciones que le había dado su madrina y sintió una levedad a la que tenía que acostumbrarse. Se vio acostado, pálido, en aquel ataúd, rodeado de familiares y amigos, se acercó a su madre y le dio un beso, ella dio un respingo sin saber lo que había pasado. Abrazó a su madrina, que cerró los ojos e hizo un gesto como si abarcara algo o a alguien. Sonrió.

Primero conocería La Habana, capital de su isla, la más grande de las Antillas, la de la azúcar de caña. De niño pensaba que las palmeras reales con lo bonitas que eran, serían tan dulces como el tocinillo del cielo que preparaba su madre, que los palacios coloniales estaban hechos a base de cascos de guayaba con queso crema, que a las mujeres había que probarlas, su padre se lo dijo un día, y su madre sabía a arroz con leche, su madrina a dulce de leche cortada, su tía a majarete y ¿las demás? Pues a natilla, a bocado de la reina, a buñuelos de yuca, a coquito prieto, a boniatillo, a flan de calabaza… Una tarde estando en la calle su madre le regañó, y le prohibió pasar la lengua por el brazo de nadie.

Nada más pensar en la Villa de San Cristóbal de La Habana, así la llamó Diego Velázquez de Cuéllar cuando la fundó en 1514, se vio ante la puerta de la catedral, una de las más antiguas de América, esa que describió Alejo Carpentier como «música convertida en piedra».  Entre la catedral y la plaza se estuvo toda la mañana, hasta que se dio cuenta que no se había presentado en la sede de la Asociación de fantasmas habaneros para darse a conocer.

Los veinte fantasmas que estaban echando una partida de dominó le recibieron con una sonrisa del tamaño del plátano macho, ¡ay, los tostones, los plátanos maduros fritos! Era lo que más le gustaba estando vivo, aparte de los dulces, del arroz congrí, de la langosta enchilada, de la ropa vieja, el lechón asado, el ajiaco, el tasajo...

Se ofrecieron a servirle de guías turísticos y sin esperar a que dijera sí le llevaron a «El Morro», con el puerto a sus pies, recorrieron las calles animadas de la Habana vieja, que no supo si recrearse en los palacetes o en el andar cadencioso de sus mujeres, en la plaza de Armas se quedó quieto ante Carlos Manuel de Céspedes con ánimo de conversar un rato, admiró el palacio de los Capitanes Generales, se sentó en la plaza Vieja, fue al Centro Gallego, bebió cerveza Hatuey, y después de visitar un ritual de santería se dejó llevar por la sensualidad de la rumba.

Olía a asfalto, a sudor, por el ritmo trepidante de la música, no tenía constancia de las horas, de los días que llevaba de un lado para otro, se sentía como nunca se había sentido, feliz. Pidió un guarapo y casi se traga una mosca. Sus nuevos amigos le aconsejaron paciencia, tenía una eternidad para ver todo lo que quisiera.


Gracias, Luna, nunca imaginé que el viajar brindara tantas satisfacciones y conocimientos. Seré un fantasma tan alegre, tolerante y bonachón, como cuando de niño te decía al oído que eras a quien más quería, pero que no lo supiera mamá. 



© Marieta Alonso Más   

lunes, 6 de enero de 2020

Feliz Día de Reyes




La estrella de Belén les guió hacia un pesebre donde estaba el niño Dios y ellos fueron con regalos a su encuentro. 

Feliz noche y día de reyes para ti y para toda tu familia.






domingo, 5 de enero de 2020

Amantes de mis cuentos: Una cabalgata especial



El mantero que vende bolsos en la esquina de una calle principal es negro como un tizón. Tiene hambre. Lo sé porque de vez en cuando se toca la barriga y se mete en la boca unas cuantas hojas de perejil que saca de un saquito que cuelga de su cintura. Fue un regalo de Paquita, la vendedora de hierbas aromáticas, que también lee las líneas de la mano.
Bueno, bonito, barato, se le oye decir a una pareja que se le ha acercado. Cierra los ojos y reza para que le compren. Mucho mirar, mucho tocar, mucho preguntar precio, pero se han ido con las manos vacías.
Mastica, Alí, mastica, que el perejil es rico en vitaminas y minerales. Llegó a Tenerife en una patera y allí le dieron una camisa azul clara y un pantalón azul oscuro y lo mandaron a Madrid. Duerme en una cueva cerca de la Catedral de la Almudena, y por las mañanas, muy temprano sale a la calle con la mercancía que es de un compatriota y según lo que venda así le da. No tiene abrigo, solo una bufanda roja que encontró en un contenedor.
Paquita le anima a ir a uno de los comedores de auxilio, no puede continuar tomando un vaso de leche al día, que sí Alí, que allí te darán de comer ¿dónde crees que como yo?
Hoy ha sido su día de suerte, no solo se ha atragantado con el plato de garbanzos, también le han regalado un abrigo que le queda muy grande, pero tapa, y cuando pensaba que no podía ser más feliz, un anciano se le ha acercado y le ha ofrecido ser Baltazar en la Cabalgata de Reyes. Se tendrá que desplazar pues es en un pueblo cercano. No importa, piensa. Iré andando. Paquita más práctica pregunta cuánto le pagarían, y a los dos al oír la cantidad casi les da un patatús.

© Marieta Alonso Más


sábado, 4 de enero de 2020

Un niño que lee, será un adulto que piensa



¿Te gustaría leer mis cuentos?

¿Te gustaría leer mi novela?

¿No sabes dónde encontrarlos?



Casa del Libro
Calle Alcalá, 96
28009 Madrid

Casa del Libro
Calle del Maestro Victoria, 3
28013 Madrid

Casa del Libro
Calle Fuencarral, 119
28010 Madrid

Notting Hill Bookshop
Plaza Los Santos Niños, 5
Alcalá de Henares (Madrid)


Nunca dejes de leer

jueves, 2 de enero de 2020

¿Habla usted cubano? El mejor regalo para estas fechas






Son veintiséis relatos. En ellos desgrano la vida de todos los días, hablo de ese idioma maravilloso que es el español, el nuestro, en sus dos orillas atlánticas, de las relaciones familiares, de las relaciones de pareja… de lo que le puede pasar a cualquier hijo de vecino. Todos ellos están basados en lo cotidiano pero con esa pizca de exageración que la literatura requiere porque… si no serían habladurías. Este libro tan pequeño e inocente, es combativo; porque almacena pensamientos, sueños, aspiraciones. 

Carmen Martín Gaite decía: Mientras dure la vida que no pare el cuento. 

Y... ¿Por qué? El mejor regalo en estas fechas



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Ideal para niños con edades comprendidas entre 0 y 99 años. Son quince cuentos. La Historia es mucho más bonita si nos la enseña un cuento, las lecciones escolares son áridas, hay que enseñar y divertir. Por eso la magia no está en la pregunta, si no en las respuestas que un adulto puede dar a la curiosidad infantil. 

He de reconocer que me siento identificada con lo que escribió el escritor norteamericano Joseph Heller: 

«He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: ¡Un niño!».

Y… ¿usted?



Carmen Martín Gaite decía: Mientras dure la vida que no pare el cuento.