domingo, 9 de agosto de 2026

Amantes de mis cuentos: Los perfumes y yo

 



Un hombre choca conmigo frente al Museo del Prado. Disculpe. Y se va dejando tras él un rastro de aromas. Por un instante siento un torrente de recuerdos: la playa, la brisa marina, la madera de pino... Me siento en un banco cercano.

Poco tiempo estuve sola. A mi lado aparece un anciano igualito a Plinio el Viejo que me sonríe y sin preguntarle nada me suelta que la perfumería es el arte de hacer perfumes y que se practica desde los albores de la civilización, que los egipcios fueron pioneros en la utilización de esencias aromáticas, que los griegos asociaban los perfumes con la belleza y la salud. A lo mejor el hombre que pasó por mi lado rozó a Plinio y le han venido todos estos recuerdos.

No para de hablar. Ahora cuenta que los romanos incorporaron el perfume a los baños públicos, a los vestidos y a los rituales sociales. Y no contento con eso continúa con voz monótona: en Persia, en los jardines reales cultivaban rosas y azafrán para destilar esencias, usando alambiques primitivos. Y que hoy, la perfumería combina arte, ciencia y cultura.

A duras penas me lo quité de encima y me dirigí al Metro. Ya en el vagón, entraron media docena de adolescentes. Venían de jugar un partido de fútbol, ellos tan altos y yo tan baja, mi nariz quedaba a la altura de sus axilas. No sé cómo volví a tener a Plinio a mi lado y me cuenta que según Darwin los humanos y los monos descendemos de un tronco común que se separó hace millones de años. Que los chimpancés son los primos más cercanos a la humanidad.

¡Oh, Dios mío! Estos chicos tan altos y tan guapos, no han tenido tiempo de pasar por la ducha y han creado una identidad olfativa única. ¿Qué remedio pondrían los egipcios, los griegos, los romanos, los persas…? Plinio me sacó de dudas: el perfume.

© Marieta Alonso Más  

domingo, 2 de agosto de 2026

Amantes de mis cuentos: ¿Dónde vas con mantón?

 



La bisabuela tenía unos primos que vivían en Manila y, en su viaje de vuelta a España tras la independencia, le trajeron un mantón de regalo. 

Desde entonces, fue un tesoro para la familia. Tiene bordados de flores y pájaros de distintos colores y unos preciosos flecos.

Se dice que ese lienzo cuadrado de seda es de origen chino, a pesar del nombre. 

La Señá Candelas, así llamaban a mi bisa, una vez al mes, lo sacaba de la caja donde lo tenía guardado, lo aireaba y lo dejaba caer sin doblar. 

Nunca tuvo ocasión y cuando surgió la oportunidad no se atrevió a lucir tan lujosa prenda. 

Solo tuvo hijos, nada de nietas, pero al fin, llegó la niña en la cuarta generación y hay que ver, esa bisnieta, el aire que le da al mantón. Que si en una boda, que si bailando flamenco, que si anudado a la altura de las caderas para ir a la verbena de la Virgen de la Paloma.

La chica sigue la tradición guardándolo con sumo cuidado. La última vez que lo usó, su padre pesaroso, manifestó:

—¡Qué lástima, que no te vea mi abuela!

Le dio un beso emocionado y entonces se oyó una voz nacida de no se sabe dónde:

«Que no la veo, eso es lo que tú te crees».

 

Marieta Alonso Más

 

 

domingo, 26 de julio de 2026

Amantes de mis cuentos: Mirada exhaustiva

 






Érase una vez una princesa que no tenía memoria visual.

Un día, en un baile, conoció a un joven y se enamoraron. Se vieron todas las tardes durante una semana, pero se tuvieron que despedir ya que el joven no tenía más remedio que marchar a la guerra.

Ninguno de los dos tuvo la precaución de quedarse con una foto.

Pasaron seis años y un día estando la princesa en su jardín, se presentó un hombre que dijo ser aquel joven.

Ella le miró de arriba abajo, de derecha a izquierda, le rodeó mirándolo fijamente, le hizo caminar hasta un árbol frondoso que quedaba cerca, le pidió que regresara con la cabeza alta y que tragase saliva.

Al final le dijo que era imposible que fuera él. Su amor jamás tendría aquella nuez en la garganta.

 

© Marieta Alonso Más

domingo, 19 de julio de 2026

Nuevo Akelarre Literario nº 130: Terrazas de verano

 



Las terrazas son para el verano. En pleno verano nos apetece acercarnos a una terraza para disfrutar del buen tiempo. El duro invierno nos mantuvo más encerrados de lo que hubiésemos querido, por eso ahora nos falta tiempo para coger el teléfono y quedar con amigos.

Pinchad en el link y disfrutad de nuestros cuentos.

domingo, 12 de julio de 2026

Amantes de mis cuentos: Dicen que la palabra nunca es inocente

 




En el juzgado número 15, de la capital de un país lejano, se enfrentaban jueces, fiscales y abogados defensores ante la acusada.

No era una mujer, ni un hombre, ni un adolescente, ni un perro, ni un gato, era una palabra que luchaba por tener los mismos derechos que los demás.

Pobre palabra procesada. Por no tener, ni siquiera tenía, la presunción de inocencia.

 

© Marieta Alonso Más


domingo, 5 de julio de 2026

Amantes de mis cuentos: El medallón

 


Dentro de muy poco, será Semana Santa y nos saludará la primavera con sus días más largos y soleados, con el regreso de las aves migratorias y las ganas de vivir…

Me gusta esta estación del año. A pesar de lo que sucede en mi familia. Sí, en la rama materna, la línea femenina. Varias de ellas, se han ido para siempre con noventa años y a la misma hora de un Viernes Santo. Parece mentira, pero así es. Todo comenzó con mi tatarabuela. Esta mujer a la que solo conozco a través de un medallón, que hoy tengo entre mis manos y que tiene incrustado un granate precioso, chiquitito, debajo de su foto.

Ella nació allá por 1848 en lo que es hoy es la República Checa. Por avatares de la vida, su tataranieta, yo, vivo en Madrid. El medallón ha ido pasando de mano en mano, de generación en generación, hasta llegar a las mías.

El granate, ese mineral de color rojo intenso, además de ser bello, tiene propiedades mágicas. Se dice que da energía vital, protege el amor, cuida al corazón y la circulación sanguínea…

Lo aprieto muy fuerte entre mis manos a la espera de que no tenga en cuenta el maleficio, porque el próximo tres de abril, cumplo esa bonita edad y es Viernes Santo.

 

Marieta Alonso Más