lunes, 16 de enero de 2017

Nuevo Akelarre Literario nº 8: La Cruz del Sur













La Cruz del Sur



Esta constelación, y su estrella más brillante, son un símbolo de las culturas indígenas de América del Sur, así como para la de los maoríes, indonesios y malayos.

Normalmente referida como la Cruz del Sur, es una de las más pequeñas y famosas constelaciones modernas. Está compuesta por dos travesaños cruzados, de 4.2 y 5.4 grados de largo.

Prolongando cuatro veces y media la línea recta del eje principal, partiendo de su estrella más brillante, Acrux, al pie de la Cruz, se llega al polo sur, punto alrededor del cual gira en forma aparente la bóveda celeste.  Sus otras estrellas reciben el nombre de Becrux, Gacrux y Decrux.

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domingo, 15 de enero de 2017

Amantes de mis cuentos: ¿Habla usted cubano?


La permanente, 1934




“El idioma –el castellano, el español-
llega a ser para nosotros como un licor
que paladeamos y del cual no podemos
prescindir… Ya somos con tanto beber de
este licor, beodos del idioma”. Azorín







Conste que no me gusta andar en dimes y diretes.

Ya se sabe que al más pinto de la paloma se le va un comentario de vez en cuando pero, mi problema es que…, siempre me veo envuelta en algún run-rún. Yo no soy la que saca el chisme, cuando comienzo hablar ya lo sabe hasta el pipisigayo. Lo único que hago es propagarlo.

Una amiga me dice que eso me lo da la profesión: soy peluquera. Me recomienda que siempre tenga la boca cerrada pero no puedo. Soy cagaíta a mi madre y contra eso no puedo hacer nada. Ella siempre estaba en el tibiri-tabara, en cambio, no se buscaba problemas. Una vez, una vecina que era retama guayacol, casi le forma un titingó. Y mi madre le dijo:

-Déjate de cancaneos y no arrugues que no hay quien planche.

Tenía ese don de decir las cosas sin que repercutieran en ella. Yo soy todo lo contrario: hasta cuando quiero halagar, espanto. Y no es que me levante siempre con el moño virado, es que soy así.

Ayer una clienta me dijo con rintintín:

-Fíjate… tu esposo trabaja en cuero y tú… en pelo.

Me callé a tiempo. Es verdad que él es talabartero, pero dicho así parece que vamos desnudos por la vida, por mi parte no le dije nada de su marido. Y eso que tenía tela por donde cortar porque hay que ver lo que le gusta chuparle el rabo a la jutía.

Me ha salido una ñañarita en el calcañal y llevo todo el día a la pata coja. Le ronca el merequetén con la cantidad de trabajo que tengo. Creo que una asidua me está sapeando. Ésta es una picúa que ni te quiero contar, pero como es de la clientela le tengo que decir que lo que trae puesto le queda que ni pintado. Parece un cocomacaco la mayor parte de los días, pero ella considera que va con todos los hierros. Justo hoy, que el local lo tengo lleno, viene hacerse la permanente y alardea de saber más que las bibijaguas. Mira tú, si en el pueblo todos nos conocemos y no terminó ni primaria.

Otra de mis habituales, la pobre, se tiene creído que su hijo es digno de admiración. Y todo el mundo sabe que el interfecto es buche y pluma na’má.

Oigo cada cosa que cierro los ojos pero como no cierro el pico, así me va.

Me he llevado tremendo disgusto porque a una amiga, el marido…, se lo dije cuando todavía eran novios, le ha salido un punto filipino de cuidado. Bueno… igualito que su padre, que estaba guillao. Anteayer se formó un salpafuera. Salió el tema en la peluquería y ahora he perdido su amistad.

Llegó con un jipío diciendo que no esperaba eso de mí. Casi le dio una sirimba y por mucho que quise apaciguarla no me dejó. Sigue con la misma matraquilla: que si ya no puede confiar en mí, que si sus problemas los grité a los cuatro vientos. Con esta me cayó carcoma. Y la pobre se está comiendo un cable con cuatro hijos y ahora sin marido.

Le zumba el mango que a través de otra conocida tenga que ayudarla porque si es verdad que me fui de lengua también es cierto que lo hice sin mala intención.

¡Si pudiera callarme! pero ¡qué culpa tengo yo de ser así!


Ahora mismo, tengo un glu glu en el estómago, porque me han contado… No… Esto… no lo debo soltar.






© Marieta Alonso Más

domingo, 8 de enero de 2017

Amantes de mis cuentos: Sirenas (Versión francesa)

Sirena - John William Waterhouse



LES SIRÈNES

Je suis absolument bouleversée. Tout ce que j’ai lutté pour arriver à avoir mon mari. Il est, de naissance et comme hobby, …le parfait Don Juan. Puisque nous toutes possédons les mêmes attributs, bien que certaines savent mieux les exposer, j’ai utilisé l’intelligence et j’ai su emporter le morceau…

Il adore la mer. Il possède une zodiac et nous allons assez souvent de Santa Pola à l’île de Tabarca. Tout le monde nous dit qu’avec  le moteur de la zodiac c’est une vraie folie…. Mais il est comme ça.  Un téméraire. Je prends le canot toute apeurée car je suis d’intérieur, je ne sais pas nager, ni conduire un bateau … et, en plus, je suis allergique au poisson…

Pendant des mois, il n’y eut aucun nuage dans notre bonheur. La solitude du bateau nous unissait comme je n’aurais jamais pu imaginer. Il péchait, se baignait et revenait à moi qui pendant ce temps me donnais à la lecture.

Un après-midi nous étions absorbés par un magnifique coucher de soleil, nos mains unies, ma tête reposant sur son épaule et écoutant au fond … un chant absolument mélodieux. Nous nous réjouissions avec ce son jusqu’à ce que le bateau plongea d’un côté. Nous nous retournâmes à la fois et nous trouvâmes un merveilleux sourire et le buste d’une femme se balançant au gré des vagues. Sa queue de poisson se berçait à un rythme hypnotique. La mélodie caressait toujours nos oreilles. Je fermai les yeux et les ouvrit deux fois de suite parce que je ne pouvais pas croire ce que je voyais…

L’apparition m’ignorait complètement. Elle ne regardait que lui et il ne la quittait pas des yeux. Ses yeux lui disaient ce qu’ils ne m’avaient jamais dit.

Cet être magique, avec son regard et son sourire, lui promettait un monde merveilleux. L’attraction était bien visible. Mon homme se leva faisant chanceler le bateau dangereusement et, sans rien dire, plongea dans la Méditerranée.

Je suis encore abasourdie. La sirène disparut avec lui…. Et je suis restée en pleine mer.


La traductora se presenta: 

Soy María Ramírez Sánchez, nací en Melilla y con 8 añitos fui a vivir a Oujda, una ciudad del entonces protectorado francés del norte oriental de Marruecos, a muy pocos kilómetros de la frontera con Argelia.

Con 21 años me vine a Madrid donde he trabajado, siempre haciendo traducciones francés-español, hasta mi jubilación y donde he formado una bonita familia, de la que me siento muy orgullosa.



 El cuento en español
SIRENAS


Estoy desquiciada. Con lo que me ha costado conseguir a mi hombre. Él, de nacimiento y como hobby, es… el perfecto mujeriego. Como todas tenemos lo mismo, aunque a unas les luce más que a otras, utilicé la inteligencia… y me llevé el gato al agua. 

Le encanta el mar. Tiene una zodiac y vamos de Santa Pola hasta la isla de Tabarca. Nos dicen que con el motor de la zodiac es una locura pero él es así. Un temerario. Me subo al bote con el corazón en la garganta porque soy de secano, ni sé nadar, ni llevar una barca…, el pescado me da alergia.

Durante meses ninguna nube oteó en nuestro horizonte. La soledad de la barca nos unía lo que nunca pude imaginar. Pescaba, se daba un chapuzón y volvía a mí, que permanecía leyendo en aquella chalupa. 

Una tarde nos quedamos los dos ensimismados con una puesta de sol maravillosa, las manos unidas, mi cabeza sobre su hombro y de fondo… un canto melodioso. Nos recreamos en el sonido hasta que sentimos un peso en el lateral. Miramos a la vez y nos encontramos con una sonrisa preciosa y un busto de mujer meciéndose entre las olas. Su cola de pez se bamboleaba a un ritmo hipnótico. La melodía seguía acariciando nuestros oídos. Cerré los ojos y los volví a abrir dos veces porque no me creía lo que estaba viendo.  

Lo que es la aparición pasaba de mí. Solo tenía ojos para él y él no apartaba de ella su mirada. Sus ojos le decían lo que nunca me habían dicho a mí. 

Aquel ser mágico con su mirada y su sonrisa le prometía un mundo maravilloso. La atracción se hacía patente. Mi hombre se levantó haciendo que la barca se moviera con gran peligro y sin previo aviso se hundió en el Mediterráneo. 


Sigo sin reaccionar. La sirena desapareció con él… y yo estoy mar adentro.


© Marieta Alonso Más



La autora comenta: 
María es una de esas personas que si se tiene la suerte de conocer (como yo la he tenido) solo traen dicha a nuestro alrededor. Gracias María por ser como eres. Gracias por esta traducción. Gracias por estar aquí. Eres un cielo de persona.

domingo, 1 de enero de 2017

En Reyes hazte el mejor regalo: Un libro



Prosas, pues, muy variadas en sus planteamientos, moviéndose la voz
narradora entre lo posible y aquello que solamente cobra vida en 
la fantasía. Pero unidas por la fina Costura de una lengua pulcra, 
pulida que convierte así lo cotidiano, lo anormal -sin que falten las 
locuras de amor con sirena de testigo- en material literario.

Francisco Martínez Bouzas
Miembro de la Asociación Española de Críticos Literarios (AECL)


Frases de aquí y de allá:

Me ha salido una ñañarita en el calcañal…
Me sonrió en español…
No quiero asustarle pero le van a disparar

Por si os apetece lo podéis encontrar en:



Cuentos y no tan cuentos para niños y no tan niños: 
un libro de relatos amables, ácidos, divertidos, para todos los públicos
y, sobre todo, para enamorar a los más chicos de esa cosa tan rara que
es la lectura.

Frases de acá y de acullá

Hubo una vez un hombre llamado Cristóbal Colón…
Y desde entonces, gracias a mi gato…
Napoleón Bonaparte… era de armas tomar…

Por si os apetece lo podéis encontrar en:




Por si os gusta comprar en librerías con encanto:

La Central de Callao
Postigo de San Martín, nº 8 
28013 Madrid

Librería Fernando Sanz
C. Juan de Urbieta, nº 8
28007 Madrid

Notting Hill Bookshop
Plaza Los Santos Niños, 5
Alcalá de Henares (Madrid)

Librería Papelería La Verde
Avda. de la Albufera, 71
28038 Madrid

Librería Muga
Avda. Pablo Neruda, 89
28018 Madrid

Librería Juan Rulfo
C. Fernando el Católico, 86
28015 Madrid


Un gran abrazo literario

Marieta